Mucha playa, mucho el sol, mucha salud. Balneario Camboriú es sinónimo de relajación y diversión, de vacaciones y fines de semana inolvidables. Clima de ciudad grande en la Praia Central, surfeando en la Praia dos Amores, agitación en la Praia de Laranjeiras, tranquilidad en Estaleiro y Estaleirinho, naturismo en la  Praia do Pinho, aventura en el Parque Unipraias… ¡Elija a voluntad!

PERFIL DE LA CIUDAD

Hasta principios de 1960, el lugar era tranquilo. Podría irse de un extremo a otro de la playa principal a veces sin encontrar a nadie. Ostras y camarones fritos en uno u otro kiosco rústico, sombra y agua fresca solamente. Hoy, Balneario Camboriú es uno de los más emocionantes y animados de la costa brasileña. Los turistas de otras ciudades en el sur y de países vecinos, especialmente Chile y Argentina, duplican el número de habitantes de la ciudad durante el verano.

Y todos vienen en busca del ocio despreocupado en este pedazo de costa donde la seguridad, bienestar y calidad de atendimiento son las prioridades de la ciudad, de la cadena hotelera, de los bares y restaurantes y de los prestadores de servicios en general. La actividad física está siempre en alza y, a la amplitud de la Praia Central, hay zonas para la práctica, después de las seis en la noche, de gimnasia, fútbol, footvolley, frescobol y petanca tradicional. Esto, sin mencionar los deportes de aventura y eventos tales como el Mundialito de Fast Triathlon y el Mundial de Mountain Bike.

Para completar, la vida nocturna de Balneario Camboriú es de las más animadas y sus conciertos tienen prestigio internacional.

ALREDEDORES

Poco más de 100 km de Balneario Camboriú, ya cerca de Joinville, hay una joya en la historia de Santa Catarina. Es San Francisco do Sul, que, con sus 500 años de pasado, aún conserva edificios de otros siglos, y hoy es declarada como Patrimonio Histórico y Artístico Nacional.

Caminar por el centro histórico, a lo largo de la orilla, con cerca de cuatrocientos edificios de 1650 a 1720, es un verdadero viaje en el tiempo. La Igreja Matriz de Nossa Senhora da Graça, de 1699, construida con mortero de cal, conchas, arena y aceite de ballena y el Mercado Municipal,  de1900, son de visita obligatoria. Poco más adelante, el Forte Marechal Luz y el Estaleiro da Vila Glória.

El Museu Nacional do Mar, con más de sesenta barcos y doscientas miniaturas, narra la historia marítima de Brasil y del mundo.

São Francisco do Sul es también un centro de eventos culturales, tales como la Festa das Tradições da Ilha, con sus grupos de Boi de Mamão, la Festa Nacional dos Pescadores y la Festa do Camarão.

Y la llave de oro: hermosas playas y paseos de Goleta por la bahía de Babitonga que recorren catorce islas, con paradas para inmersiones en el mar.