Hablar de la cocina, aquí, es empezar por Tacacá, plato que simboliza la fuerte influencia de la cultura indígena en la mesa. Servido en calabazas en tiendas esparcidas por la ciudad, este tipo de sopa, siempre hirviente, lleva ingredientes inusuales: el jambu, hierba que causa un leve adormecimiento en la boca y el tucupí, amarillo caldo de yuca y cocinado durante muchas horas para contrarrestar su toxicidad. Para completar, gambas, pimienta, ajo y albahaca.

Otro plato especial es la Maniçoba, también conocida como Feijoada Paraense. En su receta: hojas de yuca brava molidas y cocidas durante mucho tiempo adicionándose  tocino, chorizo portugués, payo, carne seca y carne de cerdo salada. Servida con arroz blanco y harina de mandioca, pide siempre una buena pimienta. Así como el tradicional Pato en el Tucupi, la Maniçoba puede ser disfrutada en los restaurantes de comida regional.

Las frutas son otras atracciones. Una maravillosa exposición de sus aromas y sabores se encuentra en el Ver-o-Peso. Cupuaçu, bacaba, uxi, taperebá, pupunha, tucumã, castaña-del-pará… hay de todo. Ya el açaí, complemento diario de la alimentación de muchos belenenses, está en todas partes.