Comer bien es trivial en la cosmopolita Belo Horizonte. Los numerosos restaurantes ofrecen opciones variadas, que parten de la tradicional cocina mineira para llegar à la más sofisticada gastronomía, y los bares preparan con capricho longanizas, chicharrones, yuca y los famosos pasteles de angú.

La típica mesa mineira es sabrosa, harta y bien cuidada, con platos que tienen cada cual su historia, del tiempo de los esclavos o del ciclo del oro y de las piedras preciosas. Es una comida de aromas inolvidables, que brotan de las hoyas de hierro o de barro sobre el fogón a leña, y de un equilibrio perfecto. Carnes, granos, masas y verduras en combinaciones inspiradas que la inigualable cachaça mineira acompaña à la perfección. ¡Y los quesos! Canastra, Queijo do Serro, frescal, meia-cura, padrão, de coalho… ¡Y los dulces! Frutas que se tornan compota después de pasar horas cocinando en tachos de cobre, leche que vira dulce de leche y ambrosia de comerse rezando. ¡Bom demais, sô! (¡Demasiado bueno, pibe!)