Un montón de calor, pero también muchas calles y plazas arboladas y sombreadas, donde pasear es un placer. Un pueblo alegre y expansivo, a quien le gusta charlar sentados en sillas puestas en la acera. La cultura pantanera enriquecida con las costumbres indígenas, bolivianas y paraguayas. Maravillas naturales en todos los lados, tranquilidad y mucho “rasqueado’, la música regional tocada con guitarra y viola de cocho, para escuchar y bailar.

Cuiabá fue fundada en 1719, pero los primeros signos de ocupación datan de 1673, el tiempo de llegada de los primeros bandeirantes paulistas en la región.

Como otras ciudades de Brasil, Cuiabá fue un centro de minería de oro exuberante. Sin embargo, con el tiempo la tierra minera se tornó menos importante de lo esperado y muchos habitantes se fueran del lugar. Elevada a categoría de ciudad en 1818, Cuiabá se convirtió en la capital en 1835, y a partir de entonces empezó su nueva toma del crecimiento.

De su pasado, hay solamente algunos trabajos de José Joaquim da Veiga Valle, uno de los genios del barroco en Brasil. Cuiabá es hoy un gran centro urbano en el medio oeste y punto de partida para muchos destaques turísticos de Mato Grosso, como la Chapada dos Guimarães o Poconé, municipio que proporciona acceso a la legendaria Transpantaneira. Este ancho camino de tierra, donde si debe ir a baja velocidad disfrutar del paisaje enmarcado por el río Cuiabá y animales como ciervos, carpinchos, caimanes, tuiuiús, garzas y osos hormigueros en libertad, conduce a los lugares más famosos de la región del Pantanal y termina en Porto Jofre, con pesca de primera calidad.

ALREDEDORES

Num ponto equidistante entre o Atlântico e o Pacífico…, canta Caetano Veloso en Índio.

Aunque caída en Cuiabá, en el centro geográfico de América del Sur tiene un mirador a él dedicado en Chapada dos Guimarães. Sea como sea, el ambiente de la Chapada encaja más con la letra de la canción y parece ser absolutamente adecuado para albergar el corazón de América del Sur.

Fantásticas formaciones rocosas, ríos de aguas cristalinas, exuberantes cascadas, cuevas con inscripciones grabadas en la roca, paisajes deslumbrantes y quietud inmensa alimentan muchas leyendas y motivan a los más místicos a refugiarse allí.

A 65 km de Cuiabá, la Chapada tiene status de parque nacional y, como área protegida, parte de ella está reservada, y sólo se permiten visitas con la supervisión de guías acreditados. Inmediatamente a su llegada, los muros de piedra y la cascada Cachoeira Véu de Noiva dan idea de la magnificencia de la naturaleza del lugar. Para ver que todas las hermosas y refrescantes cascadas, hay que recorrer los 6 km del circuito de cascadas. El paseo hasta la colina Morro de São Jerônimo y la Cidade de Pedra también requieren buena preparación física, así como el viaje a la gran cueva Caverna Aroe Jari y la Gruta da Lagoa Azul.