Un paseo por el Centro Histórico revela rastros del tiempo cuando, como en muchas otras ciudades de Brasil, se vivió la fiebre del oro. La calle Galdino Pimentel, antigua Rua de Baixo, la calle Ricardo Franco, antigua Rua do Meio, o la calle Pedro Celestino, antigua Rua de Cima, permiten hacer una idea del aspecto urbano original.

La Igreja do Rosário e São Benedito, uno de los marcos de la fundación de la ciudad, y la Igreja de Nosso Senhor dos Passos, de 1792, contrastan, en su simplicidad colonial, con el neogótico de la Igreja de Nossa Senhora do Bom Despacho, construida em el inicio del siglo XX.

El Palácio de Instrução, de 1914, después de servir durante 57 años su papel como escuela primaria, sirvió  varias agencias gubernamentales y hoy alberga la Biblioteca Pública Estadual, el Museu Histórico de Mato Grosso y el centro cultural SESC Arsenal.

Y, cerrando el circuito, el Museu do Rio Cuiabá, en El edificio del extinto Mercado do Peixe, de 1899, el Museu de Arte Sacra de Mato Grosso, en el antiguo local del Seminário Nossa Senhora da Conceição, y el Museu do Morro da Caixa d’Água Velha, en un pequeño acueducto en estilo romano construido en 1882, que, juntamente con el Museu das Águas, abriga un centro de ocio y cultura.