Poderosa, moderna y bien cuidada. Una ciudad donde la cultura, desarrollo, responsabilidad ambiental, y calidad de vida se dan las manos para proporcionar a los habitantes un lugar que da gusto vivir. Un friozito estimulante, piñones, chocolate caliente, un vaso de vino junto a la chimenea. Acurrúquese.

Curitiba es uno de los ejemplos más felices de los beneficios de la multiplicidad cultural. En sus orígenes se encuentran portugueses, indios y negros. Más tarde, alemanes, seguidos por italianos, ucranianos y polacos. Y, después, japoneses, sirios y libaneses, así como los austriacos, suizos, holandeses, franceses y rusos.

La ciudad refleja esta riqueza en sus diferentes áreas de arte y cultura y en la forma de ser de su gente muy aguerrida, consciente y receptiva a las ideas nuevas y diferentes.

El patrimonio arquitectónico de la ciudad reúne edificios coloniales, bizantinos y orientales y neoclásicos que van de los modestos edificios coloridos en La Plaza Garibaldi hasta el imponente Palácio São Francisco. Modernidad em el Museo Oscar Niemeyer, y art nouveau e la estructura metálica del invernadero del Jardín Botánico.

Y la guinda de la torta: Con el título de la Capital Ecológica del Brasil, Curitiba tiene 81 millones de metros cuadrados de área verde conservado y decenas de parques muy bien cuidados, donde pasear es un grande placer.

ALREDEDORES

Imagine un camino de sola pista llena de vueltas que requieren atención y baja velocidad. Lo que puede parecer como una dificultad para el conductor es, de hecho, uno de los caminos de carretera más bellos del país, la Estrada da Graciosa. Empieza en la Rodovia Régis Bittencourt, 40 kilómetros del centro de Curitiba.

La Estrada da Graciosa fue construida unos 150 años, utilizando los antiguos caminos de los indios y ganaderos, para ligar la meseta a la región litoral. Descendiendo la Sierra del Mar, que en ese punto es denominada Sierra da Graciosa, se transportaba a la yerba mate producida en la región de Campo Largo a los puertos de Paranaguá y Antonina.

Hoy La Graciosa es un camino del parque y proporciona contacto con un de los trechos mas preservados de la Mata Atlántica. Llegando al litoral, Usted estará em las cercanías de Morretes. Aproveche la oportunidad para visitar la ciudad y degustar el delicioso Barreado, su plato típico. Si tuviere tiempo, suba a la histórica ciudad de Antonina, Bahía de Paranaguá, y completará su maravilloso paseo.

Otra opción para bajar la Sierra de la Graciosa es la Litorina, tren de montaña que cruza 13 túneles e 30 puentes y, en ciertos puntos, se vá junto lo despeñadero, proporcionando paisajes y emociones inolvidables.