El sol y el mar todo el día, la orilla de la playa con deporte y fiesta todas las noches. Gente muy amigable, música, buena comida y tranquilidad. Lo antiguo en su más bella forma: oros y amorosamente conservadas imágenes barrocas. Lo nuevo en todo su arrojo: curvas contemporáneas en un bello anfiteatro al aire libre. Cuidado al medio ambiente, aguas cristalinas, arena blanca de conciencia ecológica, muy verde. ¿Quién necesita más?

Un detalle de João Pessoa muestra cómo la calidad de vida es elogiada por la gente de aquí. Mientras que en la mayoría de las capitales costeras una barrera de hormigón, vidrio y acero separa el borde del resto de la ciudad, en João Pessoa la altura máxima permitida para los edificios de la orilla del mar es de cuatro pisos. No se gana mucho con emprendimientos inmobiliarios, es cierto, pero la brisa del océano circula más libremente y dá gusto respirar.

Fundada en 1585, João Pessoa es una de las más antiguas ciudades de Brasil. De su patrimonio arquitectónico hacen parte bien conservadas mansiones coloniales, conventos, monasterios e iglesias. Hoy, esta riqueza histórica se une a la moderna Estação Cabo Branco – Ciência, Cultura e Artes, con edificios y espacios proyectados por Oscar Niemeyer.

Bellísima, también, es la obra de la naturaleza. Aguas tranquilas en las playas protegidas por arrecifes de coral, el espectáculo de las olas en Oiteiro, la grandiosidad de las rocas en Cabo Branco, la desova de las tortugas en Bessa e Intermares.

Variada, hermosa y acogedora. ¡Es así João Pessoa!

ALREDEDORES

Una de las más hermosas playas de Paraíba, Tambaba fue la primera playa nudista oficial en el noreste. Salpicado de palmeras de coco, se distingue por sus acantilados-altas y escarpadas rocas talladas por la erosión del mar, que, rojizo, hacen un bello contraste con el azul del mar. Para que nadie esté impedido de quedarse en este pedazo de paraíso, hay un espacio separado por piedras reservado a los que no se animan a sacarse la ropa.

Coqueirinhos, también en el municipio de Conde, se iguala a Tambaba en términos de belleza. Con vegetación nativa y gran cantidad de palmas de coco, cuenta con aguas claras y, en días de viento, buenas olas para el surf. Los fines de semana hay tiendas de bebidas y aperitivos.

En Rio Tinto, 70 km de la capital, está el estuario de la Barra de Mamanguape. Área de preservación ambiental, el estuario es hogar de una de las unidades del proyecto Projeto Peixe-boi Marinho (manatí) mantenido por el Instituto Chico Mendes. Así como los manatíes, que eligieran el sitio como un refugio seguro, muchas tortugas marinas habitan estas aguas. Con cultivos de caña de azúcar y granjas con creación de camarón, el municipio es considerado un modelo de desarrollo sostenible.