Trescientos días de sol garantizados, encantos naturales, playas y lagunas decoradas por dunas y palmeras, manglares, canales que cortan la llanura dibujando hermosos recortes. Irineu, Almirante, Bora Bora, Fogo, Um Coqueiro Só, Santa Rita, Santa Marta, Cabras y Andorinhas: nueve islas que abrigan pescadores y encajeras en un archipiélago de rara belleza. Balsas, encaje de filete, tradiciones populares, escritores y poetas. Maceió, plural y única.

PERFIL DE LA CIUDAD

Fue sobre la tierra pantanosa y las bandas de tierra mar adentro formadas por los depósitos de los ríos Paraíba do Meio y Mundaú que creció Maceió.

Hoy, totalmente urbanizada, con infraestructura en mejora constante y recepción de la más hospitalaria, Maceió es un polo turístico buscado por gente de todo el mundo. En medio de la Zona Tropical y bañada por el océano Atlántico, la ciudad tiene un clima caliente y húmedo, con temperaturas medias alrededor de 27 grados. La cadena hotelera ofrece muchas opciones, desde hostales hasta hoteles grandes, mientras los quioscos, bares y restaurantes ofrecen buena comida para todos. El folklore es rico en fiestas y festivales, como la Carvalhada, el Coco Alagoano, la Chegança, el Quilombo, la Festa de Reis, el Guerreiro, el Pastoril y la Zabumba, es más un punto de atracción, así como su arte, donde el encaje de filete colorido, la cerámica, trenzados en ouricuri y los trabajos en madera permiten al visitante interactuar con la nordestinidad de la gente de la ciudad y sumergirse en un mundo único y diversificado.

ALREDEDORES

Yéndose hacia el norte, después de unos 45 kilómetros de carretera, llegase en la Barra de Santo Antônio. Fundada en el siglo XVII, podemos decir que el municipio mantiene el ambiente nativo intacto, a pesar de los numerosos visitantes que aparecen allí los fines de semana, en vacaciones y en los días festivos.

Su costa está llena de playas, algunas prácticamente desertadas y de difícil acceso, como la Praia do Morro, donde se puede llegar por barco o por un camino arenoso sin ninguna señalización. Pero las falesias – altas paredes de acantilados de rocas formadas por la erosión marítima-, mar azul, piscinas naturales en marea baja y tranquilidad compensan el viaje.

Sin embargo, los puntos más frecuentados de la Barra de Santo Antônio son Carro Quebrado y Croa.
La Praia de Carro Quebrado, situada en la zona de protección del medio ambiente, tiene como fondo falesias multicolores y grande extensión con palmas de coco. La arena es blanca y las aguas del mar son claras y azules. Con tiempo lluvioso, el acceso puede ser difícil, pues es un camino de tierra.
Em la Ilha de Croa, hay más falesias y mar azul, así como em la Praia da Cebola y en la Ponta da Gamela.

Más cerca del centro de la Barra de Santo Antônio, la playa Tabuba varía el escenario, con barreras de coral y el mar verde y tranquilo.