Con mucho sol y aguas de azul-verde claro, es difícil resistirse a la vida al aire libre de Maceió. Y casi todo el mundo viene a Maceió para eso: disfrutar del sol y del mar. En las playas, piscinas naturales, donde se va en balsa, o en los bancos de corales, donde llega por barco. O, aún, en la goleta bordeando lentamente el conjunto de nueve islas de la Laguna de Mundaú.

Entre los espacios culturales, para los que deseen aprender más sobre los pueblos que visitan están: el Museu Théo Brandão de Antropologia e Folclore, con grabaciones de música regional, películas sobre el folklore de Alagoas, obras de artistas alagoanos y exposición de artesanía y de personajes, ropa e instrumentos de festivales; el Museu Palácio Floriano Peixoto, con pantallas, mobiliario, platería, cristal y objetos de los siglos XIX y XX; la Biblioteca Pública Estadual, ubicada en el Palacete Barão de Jaraguá, construido entre 1844 y 1849; el Memorial Teutônio Vilela y el Memorial à República.

Por la noche, el programa favorito es circular por la orilla del agua, principalmente entre Ponta Verde y Jatiúca, o escuchar música y charlar en los bares de los alrededores.

¡Disfrute de Maceió!