Esquina de América, hecha de blanca arena bañada por el mar azul, Natal es un regalo digno de Reyes. Las cristalinas aguas, el aire limpio, la constante brisa, el sol, y temperatura ideal para la vida al aire libre. Aventura en las dunas de Genipabu, descanso y diversión en las playas de todo tipo. Usted puede elegir: Calmas aguas, fuerte oleaje, mucho zumbido o rincones desiertos y protegidos. ¡Un paraíso hecho a medida para Usted!

PERFIL DE LA CIUDAD

Con una costa extraordinaria, Natal es el mejor destino para los amantes del sol.

De sus orígenes se destacan los indios potiguaras, corsarios franceses y colonizadores portugueses y holandeses. El dominio holandés, que dio un impulso al Noreste y nuevas perspectivas para el crecimiento de la ciudad, terminó en 1654, pero dejó un patrimonio genético y cultural.

Una nueva ola de desarrollo llegó con la Segunda Guerra Mundial. Por su ubicación estratégica, Natal se convirtió en el punto de partida para las tropas y aviones de reabastecimiento. Con la construcción de la base aérea estadounidense, los americanos llegaron y establecieron raíces. Con la población aumentada, las costumbres se enriquecieron y Natal ganó visibilidad.

Hoy, Natal es una ciudad moderna, segura, cálida y alegre. Es un lugar privilegiado que mantiene el clima de vacaciones por todo el año y recibe al visitante en cualquier momento y con extrema amabilidad.

ALREDEDORES

Por entre las dunas, el mar transparente y El Grand Cajueiro, hay sitios muy interesantes que pueden ser explorados en Natal. Lo más famoso es Genipabu, a 35 km de la capital. El antiguo pueblo de pescadores es ahora el destino de los turistas en busca de aventura y hermosos paisajes. Sus enormes dunas de arena proporcionan emocionantes excursiones en buggy, con sube y baja en las escarpadas paredes de arena blanca. Al final de la ruta, los premios son los pintorescos estanques de Pitangui y Jacumã donde se practica el “esquibunda” sobre una plancha de madera que se desliza por la arena que se desplaza em el sentido del agua, y el “aerobundas”, con tirolesa.

Otro paseo espectacular es a las piscinas naturales de Maracaju a 60 kilómetros de la capital. Es la oportunidad de bucear para ver los coloridos peces que habitan en los arrecifes de coral. El buceo simple, que no requiere experiencia, se realiza sólo con máscara y snorkel.

De Pirangi do Norte, a 25 km de Natal, un paseo en barco que lleva a piscinas naturales. Muy cerca se encuentra el famoso “mayor cajueiro/anacardos del mundo”. El árbol de más de 100 años ocupa una superficie de 8,5 mil metros cuadrados y produce 70 mil frutos por año. Es una abundancia de anacardos.