Atardecer en Guaíba, cuya del mate, bombilla de plata, cabo de poncho y farroupilhas tradiciones. En el otro lado, un alto nivel de desarrollo humano, diversidad cultural, intensa actividad artística, deportes y responsabilidad científica, social y ambiental. PoA es tradición y contemporaneidad en sintonía, es orgullo Gaucho y tecnología, es el amor y la apertura al mundo.

Porto Alegre es considerada una de las mejores ciudades brasileñas para vivir, trabajar y hacer negocios. Es natural que muchas personas de todas partes del país lleguen aquí dispuestas a dar lo mejor para vivir mejor. En las últimas décadas, la ciudad se convirtió en una de las grandes metrópolis brasileñas, reformando la administración pública, reactivando la economía, internacionalizando de la cultura y, en consecuencia, logrando altos niveles de calidad de vida. Con la fuerte herencia alemana e italiana, pero de cara al futuro, Porto Alegre conserva sus tradiciones sin perder de vista la importancia del momento presente.

Aunque ya bastante lejos del ecosistema original, la ciudad es muy boscosa y, en sus calles, usted puede encontrar el Jacaranda, el Ipê, la Tipuana, la Sibipiruna y otras especies nativas de la Selva Atlántica. Sus numerosos parques y plazas reciben residentes y visitantes todos los días, ofreciendo tranquilidad junto a la naturaleza y también el contacto con plantas y pequeños animales de la región.

ALREDEDORES

Dos ciudades en la hermosa Sierra Gaucha, muy cerca una de la otra, son excelentes opciones para excursiones de Porto Alegre, sobre todo para quien le gusta un poquito de frío – o demasiado frío en invierno -, buenos restaurantes y posadas acogedoras.

La primera del itinerario es Gramado. La fuerte influencia de la inmigración europea a la región, principalmente alemán, puede percibirse en los edificios de la ciudad, cuya arquitectura imita el estilo típico de enxaimel (entramado de madera). Los menús de restaurantes incluyen el famoso café colonial, que ofrece docenas de artículos traídos por colonos italianos y la “fondue”. Hay rincones bellos y apacibles paseos, como el Lago Negro y lugares de interés para los niños como el Minimundo y el Mundo Encantado, que reproducen ciudades en miniatura. Los padres amantes de los vehículos se divertirán en museos como el Supercarros, el Hollywood Dream Cars  y Harley Motor Show.

Ocho kilómetros más adelante, está Canela, una ciudad dedicada principalmente al turismo junto a la naturaleza. Su tarjeta de presentación es la Cascada del Caracol, con 131 metros de altura. Los parques de la Ferradura y de la Cachoeira, el Alpen Park y el Ecoparque Sperry llevan el visitante a aventuras y bellísimas vistas naturales.