Bellezas escondidas, tranquilidad, nostalgia y diversidad, son algunas palabras que describen una de las más nuevas capitales brasileñas.

Porto Velho fue fundada a principios del siglo XX debido a la construcción de la Estrada Ferroviária Madeira – Mamoré, una autopista ferroviaria que atrajo personas de todos los estados brasileños y trajo prosperidad a la región.

Hoy, los visitantes de la región pueden revivir un pedazo de la historia al encontrar los viejos trenes abandonados o por el acervo del Museu da Estrada de Ferro Madeira – Marmoré, que contiene máquinas, muebles, fotografías, libros y documentos, además de una locomotora de 1878. Es una atracción especial estar en contacto con las memorias de esa hermosa ciudad.

Además de la inmersión en la historia de Porto Velho, otra atracción es el paseo de barco por el Rio Madeira. El trayecto dura 45 minutos y termina en la Corredeira de Santo Antônio (cascada), una de las principales tarjetas postales de la ciudad, con sus paisajes y animales exóticos de Brasil, como el Boto cor-de-rosa (delfín de color rosado).

A quien le gustan las fiestas, Porto Velho es su mejor opción. La noche en la capital promete mucha animación, con sus bares, restaurantes y clubes nocturnos. La diversión está garantizada en la Calçada da Fama (Paseo de la Fama), destino imperdible para aquellos que desean conocer la tercera ciudad más rica de Brasil Amazónico.