Antiguo o moderno, Recife tiene mucho a ser explorado en términos de cultura y recreo. El Marco Zero – donde ha sido fundada la ciudad –, la Rua do Bom Jesus, el Paço da Alfândega, la Sinagoga Kahal Zur Israel, la Torre Malakoff – primero observatorio astronómico de Sud América –, los fuertes do Brum y de las Cinco Pontas, la Praça da República – con el Teatro de Santa Isabel, el Palácio do Campo das Princesas, el Palácio da Justiça y el Liceu de Pernambuco –, el Convento e Igreja de Santo Antônio – que incluye la Capela Dourada y el Museu Franciscano de Arte Sacra –, las casas de la Rua Aurora, la Casa da Cultura y la Oficina de Cerâmica Francisco Brennand son apenas ejemplos de lo que se puede encontrar en Recife.

Más tarde, happy hour à la orilla del mar y, después, danzar. Pubs informales, como el UK o el Downtown, con rock y música electrónica, o lugares súper auténticos, para bailar forró agarradito, como la Sala do Reboco. Y quienes prefieren solamente oír y a quienes les gusta el jazz no pueden dejar de irse à la Casa da Moeda, donde hay jazz y chorinho de primera calidad.

¡Aproveche Recife!