Rio de Janeiro, entre el mar y la sierra, es una metrópolis en permanente clima de vacaciones. El sol bate fuerte, la marea pone sal en las sonrisas, las curvas desfilan coquetas en las calzadas de piedras portuguesas. Un buceo, una agua de coco, un paseo sin compromiso, una salida en la noche. Rio de Janeiro: todo de bueno.

¡Y hay mucho que aprovechar! Las playas, claro, pero también paseos fantásticos. Yendo al Corcovado por el Alto da Boa Vista, por ejemplo, además de magníficos paisajes Ud. tendrá el silencio, el aire puro y la temperatura amena de la floresta tropical en pleno medio urbano. Y puede almorzar en el Os Esquilos, un restaurant que funciona desde 1945 en el corazón de la floresta.

Alrededor de la Lagoa Rodrigo de Freitas con sus quioscos siempre animados, la Lapa con sus bares y casas de samba, las calles de Leblon e Ipanema con sus famosos botequines… ¡Ud. necesita solamente escoger, la diversión es garantida!