La mesa de todo día del carioca es sencilla, con la presencia infalible de arroz con frijoles negros, alguna carne, legumbres y ensalada. De postre, flan, dulces caseros o el tradicional Romeu y Julieta: una bella loncha de queso fresco con otra de dulce de guayaba, de preferencia, con cáscaras.

Se come afuera más por el placer de salir y de estar con amigos, pero así  mismo se valoriza una cocina de calidad. La ola de alimentación saludable ha aumentado la busca por ensaladas y platos calientes livianos, de pescado o pollo, y los restaurantes con ese tipo de opción han atraído los jóvenes – y no así jóvenes – preocupados con su bienestar y buena forma. Entretanto, nadie resiste a una Feijoada Carioca regada a caipirinha, de limón y cachaça, conforme la tradición, o en diferentes versiones que hacen la felicidad de cualquiera.

Buenos pedidos no faltan en la escena carioca. Presentamos aquí algunas ideas de restaurantes y botequines con mucha personalidad. Lugares donde vale la pena irse, por la cocina y por el ambiente, y que son la cara de Rio.