El sincretismo cultural de Salvador, lejos de esfumar el carácter de la ciudad, resulta en una identidad harmónica, compleja y totalmente original.

La opulencia de las incontables iglesias de la ciudad retrata la devoción de los tiempos coloniales, mientras la simplicidad de Pelourinho habla de la realidad negra en esos mismos tiempos. El Convento e Igreja de São Francisco y en la Catedral Basílica, bellísimos entalles en madera recubiertos de finas hojas de oro son ejemplos de la magnificencia barroca. Esas iglesias, como la Igreja da Ordem Terceira de São Francisco, la Igreja Nossa Senhora do Rosário dos Pretos, el Museu Afro-Brasileiro y la Fundação Casa de Jorge Amado, ladean las casonas coloridas de la ladera del Pelourinho y son puntos altos de cualquier visita a Salvador.

Solar do Unhão, Forte de Santo Antônio, Centro Histórico, Largo da Dinha, playas famosas, paseos deliciosos, presentaciones de capoeira, ensayos del Olodum… el recreo en Salvador es inagotable.

¡Aproveche Salvador!